miércoles, 29 de marzo de 2006

Match Point


Una vez escuché que a mi mamá no le gustaban las películas de Woody Allen. Yo era chica y lo que decían mis padres era palabra santa; por eso, si a ella no le gustaba, a mí tampoco. Cuando fui adolescente, y tal vez sólo para llevarle la contra, decidí ver sus films, pero jamás me convenció. No hay caso: no me atrae, me molestan su humor, lo miserable y patético de la mayoría de sus personajes, como actúa… Espero no ganarme con esto la antipatía de los fanáticos (que sé que son muchos), pero con Woody no tengo química.
Cuando semanas atrás se estrenó Match Point, que -en apariencia- nada tenía que ver con sus pelis anteriores (no está Nueva York, no se escucha jazz, no se lo ve a él), qusie darle una nueva chance. Lo que vi es un thriller oscuro, mezcla de Atracción fatal, Infidelidad y otras más del estilo "la pasión te llevará por mal camino". La diferencia reside en que no es la pasión la que mueve al protagonista, sino la suerte. Y el tipo tiene mucha (y de la buena). De eso se trata la historia: De cómo un tipo común y corriente se encuentra (por suerte) con la oportunidad de tener un buen laburo, una linda mujer y toda la plata (esto último es lo que más le importa, of course)y de cómo va a defender estos logros de cualquier manera, aunque sea necesario matar y aunque ni siquiera sea creíble como asesino. Match Point es larga y está plagada de explicaciones innecesarias. Los personajes son detestables, egocéntricos, rebuscados...Y aunque la fotografía y la música son bellísimas, yo me quedé meditando sobre mi relación con Allen. ¿Será genético? ¿O será que las madres -al final- siempre tienen razón?

lunes, 20 de marzo de 2006

Festival de Mar del Plata (última parte)

Y terminó el Festival, nomás. Después de una semana de armar grillas, de correr de un cine a otro, de hacer colas interminables para que me digan "está agotada"; me encuentro otra vez en Buenos Aires, dispuesta (¿dispuesta?) a hacer el mismo trabajo de siempre que nada tiene que ver con mi vocación.
Pero la onda no viene quejosa. Terminó el Festival y se entregaron los premios. La película ganadora por el voto de los grossos (premio oficial del jurado para films en competencia, se dice) fue Noticias lejanas. Un film mexicano que -de manera muy pausada y tranquila- retrata la vida de un adolescente que decide abandonar su pueblo para buscar suerte en la ciudad. Aunque bastante lenta y con una resolución -para mi gusto- muy tirada de los pelos, Noticias lejanas es de esas pelis que se dejan ver...pero que no llegan al alma.

Al salir del cine, la gente comentaba al borde de la indignación:
-"¿Quiénes votaron esta película?"
-"Esto fue un bodrio!"
-"Pero si había películas mucho mejores que esta!"

Y es cierto, había películas mucho mejores que Noticias lejanas. Derecho de familia, sin ir más lejos. Que ganó entre otros premios, el del voto del público. Dice Burman -el director- que ese premio es el que más le importa. En definitiva, es el público el que ve y recomienda un film o no. El público por ahí no entiende de cosas que entienden "los que saben". El público, en realidad, mira otras cosas. No le interesa cómo está trabajado el montaje dentro de un plano; le interesa que la historia lo conmueva, lo haga reír, lo emocione, lo identifique...
Y todo eso, les aseguro, yo lo encontré en Derecho de familia.